El martes pasado, una gerente de marketing que conozco gastó $3,200 en una campaña de anuncios de Meta. Su dashboard mostraba 127 “conversiones”. Estaba encantada.
Cuando revisó su WhatsApp, había solo 84 mensajes reales. Y solo 52 personas únicas.
Un lunes por la mañana, el gerente de marketing de una cadena de tiendas en Guatemala llegó a la oficina con una misión simple: publicar una promoción en Facebook.